Si tienes documentos que te gustaría mantener alejados de las miradas curiosas, una opción muy rápida es
volverlos invisibles.
Esta medida no es tan drástica como la encriptación de datos, pero puede protegerlos sin muchas complicaciones
de cualquier usuario medio.
Esto es lo que ofrece
Hide Folders, la herramienta más rápida y sencilla que existe en Mac para ocultar archivos.
Basta con abrir el programa, arrastrar archivos y carpetas a su ventana y elegir la opción de
Ocultar o Mostrar según sea el caso. La ventana de
Hide Folders se convierte en un directorio "oculto" donde podremos añadir y administrar todos nuestros archivos secretos.
La principal pega es que su nombre es lo bastante expresivo respecto a su cometido como para llamar la atención de los curiosos. Por eso su nivel de protección es bastante básico y en muchos casos insuficiente.
La versión gratuita no permite usar contraseñas. Si queremos hacerlo tendremos que actualizarnos a
la versión Pro, que es de pago.
A pesar de ello, el programa es ideal para quien necesite una
protección elemental, rápida y sin complicaciones.